¿OCULTAN LA INSEGURIDAD CON PROGRAMAS SOCIALES?

Hay un viejo problema de lógica o sentido común que formulan así: “¿Qué se necesita para encender una vela?”.

“Fuego”, sería la primera respuesta. Sin embargo, no es la correcta según los términos del reto.

Le seguiría “Un testigo o alguien que esté presente”, pero esta tampoco es.

“Oxígeno”, dirían los químicos. Y tienen razón, pero no en las actuales circunstancias.

La respuesta correcta es la siguiente: para encender una vela, se necesita que esté apagada.

El acertijo no pretende burlarse del participante ni medir su inteligencia, sino compartir una experiencia común: que hay realidades, o quizás sea mejor decir obviedades, que deben considerarse primero antes que buscar explicaciones complejas.

El tema viene a cuento por las diferencias de percepción entre la clase gobernante y la gente. Para el régimen, el país está agradecido por el reemplazo del sistema neoliberal por uno llamado “humanismo mexicano”. Hoy, sostiene la autoridad, se apoya al pueblo, se erradica la corrupción y se eleva lo mexicano. Las últimas victorias electorales, por amplia diferencia, demuestran la alianza entre ciudadanos y Morena, según esta versión.

Aquí podemos ver, como en muchas ocasiones, que el Gobierno Federal se erige en intérprete del pueblo y habla en su nombre. Esto es aceptable hasta cierto punto como un deseo de confraternizar o reconciliar, pero también afecta la comunicación que sostiene con el país y presenta pistas interesantes.

Una de estas es la auto adulación. Para Morena, todo está bien hecho y los mexicanos lo creen. Su logro principal es ayudar a los pobres y tiene manera de demostrarlo. Los gobiernos pasados, en cambio, apoyaban a los ricos, incluso a los extranjeros. Ahora el dinero llega a los necesitados y el mérito es de la llamada Cuarta Transformación, su movimiento político.

Nadie ha fanfarroneado más de los programas sociales que el gobierno morenista; hizo que la pensión del Bienestar pasara de 2,500 pesos en 2019 a 6,200 pesos en 2025. Luego, creó nuevas becas hasta presumir un gasto social per cápita histórico, que aumentó de 11 mil a 17 mil pesos por persona en seis años (SHCP).

Es decir, ha invertido fortunas para ganarse el aprecio de la gente, como haría cualquier pretendiente con la persona de sus sueños. ¿Qué favor o estímulo hay más poderoso que el dinero? De este modo, ha sido perfecto el silogismo político de sumar lealtades con plata.

Y, sin embargo, hay una suerte de opinión general adversa en los resultados del gobierno. Es curioso que la presidenta, en lo personal, tenga una aprobación del 80 por ciento, mientras la parte gubernamental recibe respuestas negativas.

A Morena no le cabe en la cabeza esta contradicción y exige lealtad a ciegas. Casi me parece escucharlos: “¿No te doy dinero? ¿Acaso no te aumentamos? ¿Quieres que te lo quite? ¿Eso quieres? ¿Eso quieres, eh, eh, ¿eh?”.

En realidad, el silogismo del régimen era perfecto en apariencia; le ha pasado lo que al reto de saber qué se necesita para encender una vela; erró en la perspectiva, como todos los que respondimos al planteamiento de la candela.

Morena creyó saber lo que deseaba el pueblo, pero se equivocó. Necesitaba mirar a los ojos de la realidad y aceptar el desafío de mejorarla. Hoy en día ese desafío es la inseguridad, la amenaza que persigue a la gente como una sombra en la calle, la carretera, el trabajo, el negocio y hasta la casa.

Para vivir bien o confiar en el futuro, primero que nada, se necesita estar en paz, y no lo estamos desde hace 18 años cuando la crisis de inseguridad se volvió crónica. ¿De qué sirve el dinero si te extorsionan, o si temes usarlo porque te pueden matar? He aquí una respuesta elemental, prácticamente en las narices, que los morenistas subestimaron sin medir las consecuencias.

Solo en los primeros cuatro meses de Claudia Sheinbaum como presidenta se contabilizaron 10 mil 328 personas desaparecidas, un promedio de 77 casos diarios, el peor de cualquier inicio de gobierno. La información proviene del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Por esta misma nos enteramos que la extorsión aumentó 21 por ciento en 2024, es decir, entre López Obrador y la actual mandataria. Ella lo sabe porque estos datos se presentaron en su conferencia matutina.

Solo son datos fríos, pero la parte ardiente sale de los niños sepultados junto a su padre en Sinaloa después de morir asesinados a balazos, o de la abuelita y sus dos nietos semi fusilados en Reynosa, que historias de horror, ineptitud y corrupción que quedarán impresas en la historia de este gobierno.

Al final, la gente prefiere tener a la mano a un ser querido que una beca del Bienestar, y esto no lo entiende Morena o finge no entenderlo.

Con varias ciudades y pueblos convertidos en santuarios del narco, muchos mexicanos, principalmente adultos mayores, sufren un mal a la manera del Rey Midas, cuyo don de convertir en oro lo que tocaba le impidió comer.

Morena utiliza un juego parecido con la gente: te ofrezco dinero, pero no seguridad.

El dilema mexicano sería este: ¿Qué necesita el pueblo, incluso los pobres, para estar satisfechos? ¿Más becas? Mejor comencemos por la paz.


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