UN ESTADO INSIGNIFICANTE EN TECNOLOGÍA


 

Una de las noticias más impresionantes en el mundo económico tuvo que ver con la alta tecnología. Se trató de una aplicación china, llamada DeepSeek, que ofrece los mismos resultados que su competidor estadounidense, ChatGPT, pero sin usar los costosos microprocesadores Nvidia. Ante el hallazgo, los inversionistas descapitalizaron a esta última hasta restarle 400 mil millones de dólares.

También, la industria cinematográfica se relacionó con la electrónica avanzada en estos días. Por primera vez, hay películas nominadas al Oscar que emplearon una herramienta digital para recrear imágenes de la realidad, aunque no lo sean. Es el inicio irreversible de la Inteligencia Artificial en tareas reservadas hasta ahora a fotógrafos, actores y músicos.

En cierta medida, consuela saber que la IA empleada en la cinta candidata no desplazó nada del trabajo humano o artesanal, como se temía, sino que ocupó breves segmentos del metraje para exornar algunos detalles. Sin embargo, demuestra que la tecnología llegó a la industria y ya se quedará.

Los nuevos avances corren más rápido de lo que podemos apreciar. Parece que el mundo no ha perdido su energía, a pesar de los recientes acontecimientos pesimistas, y está ansioso de experiencias nuevas. Por eso los teléfonos ya no se usan principalmente para hablar de persona a persona, sino para ver películas, oír música y hasta trabajar. Miles de archivos de texto, hojas de cálculo y plantillas, a veces más que en la PC de la oficina, caben en el dispositivo.

No caeremos en el falso dilema de si eso nos hace más felices o desdichados. La tecnología hace la vida más eficiente (las tareas son rápidas, fáciles y productivas); de ahí su creciente demanda.

Todo se basa ahora en lenguaje de cómputo y se produce electrónicamente, pero el terreno que lo sostiene es el Internet. Su importancia ha llegado a superar al de las carreteras por su facilidad para conectar con cualquier punto del planeta. Por eso lo llaman “la súper carretera”.

Se creó para compartir documentos de una computadora a otra; ahora se utiliza para comprar alimentos, ropa, boletos, pedir un taxi, incluso estudiar, que son las actividades que cualquier persona, con las debidas posibilidades, hace en la vida.

En efecto, la certeza de nuestros planes depende de la electrónica, y lo único que debe hacer una sociedad para extraer sus beneficios es adoptarla. Sin embargo, algunos estados avanzan más lento en esta nueva economía, y Tamaulipas, por desgracia, es uno de ellos.

Esa fue la conclusión del Índice de Desarrollo Digital Estatal (IDDE) 2024, elaborado por la organización Centro México Digital. No hay otro estudio con el rigor ni el alcance de este, dedicado a evaluar tres aspectos fundamentales en esta materia: infraestructura, digitalización de las personas y la sociedad y, por último, innovación y adopción tecnológica en las empresas.

Tamaulipas se ubicó en la posición 17 del INDDE 2024, lo que significó un retroceso de 4 lugares con el resultado de 2023. De los tres niveles de desarrollo del índice (líder, avanzado, emprendedor y básico) está en el tercero. Con esto, debemos decir que refleja apenas el potencial de ser la mayor frontera con Estados Unidos.

En el pilar Infraestructura, se quedó en la posición 15, la misma que el año pasado. Logró crecer en los subíndices Cobertura y Acceso, que subió a la posición 11, y Asequibilidad, que escaló al 15, remontando cuatro lugares. Pero en los siguientes, los económicos, se desfondó.

En el pilar Digitalización de Personas, Tamaulipas ocupó la posición 17, tres lugares menos que en 2023. Siguió cayendo todavía más en el subíndice Usuarios y usos de las TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones), donde perdió 8 lugares y terminó en la posición 16, y en el de Habilidades y Capacidades Digitales, que acabó en el sitio 13, luego de perder un peldaño.

Por último, en el pilar Innovación y Adopción Tecnológica, el estado bajó al lugar 14, tres posiciones menos comparado con 2023. En el subíndice Adopción de Nuevas Tecnologías los tamaulipecos nos hemos visto mal: caímos al lugar 11, después de perder dos posiciones y, finalmente, el tiro de gracia: en Economía Digital, descendimos a la posición 16, tres niveles menos que en 2023.

Un gobierno no es más que el reflejo de la sociedad que representa, y el Gasto del Gobierno en Servicios de Telecomunicaciones y Software lo dice todo: Tamaulipas bajó al lugar 18, una caída …¡de 12 posiciones! Evidentemente, alguien ha abandonado su responsabilidad en el área tecnológica de la administración estatal.

La lectura serena de estos resultados nos permite ser optimistas, a pesar del retroceso en el índice de este año. Dicha confianza nos la dan las mejoras alcanzadas por el promedio nacional y que deben impulsar a los demás estados, a saber: la velocidad de la banda ancha fija y móvil subió 39 y 29 por ciento, respectivamente; la tasa de centros de datos creció 238 por ciento, y el uso de internet entre adultos mayores subió 20 por ciento.

A Tamaulipas no le caería mal un programa intensivo de educación tecnológica en todos sus niveles, de la primaria a la universidad, pues la economía está ahí, en los jóvenes que mañana van a comprar o a vender. Y si hay un programa de este tipo, está fallando. ¿De qué le sirve a un pequeño negocio transitar al e-commerce si no tiene mercado o este es ínfimo? Tampoco se percibe mucha promoción para atraer proyectos de tecnologías de la información al estado.

En cambio, día y noche se predica el humanismo como ideal de vida, pero empieza uno a empacharse de tanta belleza filosófica. Propongo que Tamaulipas abandere un nuevo concepto, el humanismo tecnológico, para no vivir más de la política vintage.

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